Las Palmas de “La Borriquita”

En nuestra cofradía, portar una palma en la estación penitencial es una tradición que se remonta a su fundación. Desde el principio, los hermanos que concibieron la procesión de nazarenos con Cristo Rey lo hicieron pensando en que llevaran palmas en memoria de aquel primer Domingo de Ramos que relatan los evangelios. Por eso en nuestro escudo también aparecen, ya que se trata de un símbolo íntimamente ligado al sentido profundo de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén.

En el mundo antiguo, la palma era signo de victoria y reconocimiento hacia un rey. La multitud que acompañaba al Señor cortó ese día ramos de palmeras para mostrar que Lo reconocían como Mesías y para anunciar su triunfo final. Desde entonces, cada vez que los hermanos más pequeños de la Cofradía portan palmas son depositarios de un gran privilegio y a la vez de una importante misión: manifestar a todo el mundo que Jesús es el Rey de nuestras vidas y que hay una gran esperanza fundada en su resurrección. Llevar una palma en las manos significa que creemos en el amor infinito de Dios hacia la humanidad, que se extiende hasta una vida eterna a su lado.