HOY, 7 DE ABRIL, ES LA FESTIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE

HOY, 7 DE ABRIL, ES LA FESTIVIDAD DE NUESTRO TITULAR, EL SANTO FUNDADOR DEL INSTITUTO DE LOS HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS (FSC). EN ESTE PUNTO DEL DÍA “ACORDÉMONOS DE QUE ESTAMOS ANTE LA SANTA PRESENCIA DE DIOS” Y PIDAMOS SU INTERCESIÓN PARA QUE NUESTRA HERMANDAD SIGA SIENDO COMO HASTA AHORA UN EJEMPLO DE NUESTRA DECIDIDA DISPOSICIÓN A LA CONSTRUCCIÓN DEL REINO DE DIOS EN ESTE MUNDO.



Juan Bautista de la Salle, Santo
Presbítero, Educador y Fundador, 7 de abril
Autor: . | Fuente: LaSalle.org

Fundador del Instituto
de los Hermanos de las Escuelas Cristianas,
Patrono de los Educadores Cristianos

Martirologio Romano: Memoria de san Juan Bautista de la Salle, presbítero, que en Reims, de Normandía, en Francia, se dedicó con ahínco a la instrucción humana y cristiana de los niños, en especial de los pobres, instituyendo la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, por la cual soportó muchas tribulaciones, siendo merecedor de gratitud por parte del pueblo de Dios ( 1719).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.

Fecha de canonización: 24 de mayo de 1900 por el Papa León XIII.

Juan Bautista de La Salle vivió en un mundo totalmente diferente del nuestro. Era el primogénito de una familia acomodada que vivió en Francia hace 300 años. Juan Bautista de La Salle nació en Reims, recibió la tonsura a la edad de 11 años y fue nombrado canónigo de la Catedral de Reims a los 16. Cuando murieron sus padres tuvo que encargarse de la administración de los bienes de la familia. Pero, terminados sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote el 9 de abril de 1678. Dos años más tarde, obtuvo el título de doctor en teología. En ese período de su vida, intentó comprometerse con un grupo de jóvenes rudos y poco instruídos, a fin de fundar escuelas para niños pobres.


En aquella época, sólo algunas personas vivían con lujo, mientras la gran mayoría vivía en condiciones de extrema pobreza: los campesinos en las aldeas y los trabajadores miserables en las ciudades. Sólo un número reducido podía enviar a sus hijos a la escuela. La mayoría de los niños tenían pocas posibilidades de futuro. Conmovido por la situación de estos pobres que parecían “tan alejados de la salvación” en una u otra situación, tomó la decisión de poner todos sus talentos al servicio de esos niños, “a menudo abandonados a sí mismos y sin educación”. Para ser más eficaz, abandonó su casa familiar y se fue a vivir con los maestros, renunció a su canonjía y su fortuna y a continuación, organizó la comunidad que hoy llamamos Hermanos de las Escuelas Cristianas.  

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