‘FALLECIÓ LA MUSA DEL ESCULTOR SEBASTIÁN SANTOS’

Nos hacemos eco de una noticia que ha sido publicada recientemente en el Blog sevillano de cofradías ‘El Fiscal’, que daba cuenta del fallecimiento el pasado día 7 de junio de DOÑA PRADO FAL, quien aparece en un retrato en la imagen de la izquierda, y cuyas facciones inspiraron la producción imaginera de dolorosas del excepcional escultor sevillano, entre ellas la de la imagen de Nuestra Señora de la Estrella y la de -problablemente una de las mejores dolorosas del siglo XX- la Virgen de la Concepción de la hermandad sevillana de El Silencio, que aparece en una de sus primeras instantáneas en la imagen central. DOÑA PADRO FAL, posó siendo joven en el estudio que el escultor tuviera en la calle Santiago de Sevilla, quien esculpió el busto que aparece en la imagen de la derecha; busto que fuera clave para modelar posteriormente la cara de sus imágenes: los ojos almendrados , la barbilla y esa nariz agüileña tan característica por sus aletas nasales. El autor se inspiraría ya para las manos en las de su hija Pilar.
En la información de referencia se cuenta que DOÑA PRADO FAL había revelado hacía ya una década en el salón de su casa de Los Remedios que Sebastián Santos “no se perdió la primera salida de su Virgen de la Concepción. Ella estaba con su primo, que se volvió en ese momento para ver el rostro de Sebastián. Se lo encontró llorando de la impresión. Era una persona muy religiosa y de una espiritualidad notable”.
Evidentemente, por la semejanzas estilísticas de nuestra imagen dolorosa con la de la Hermandad de El Silencio, hemos creído conveniente reseñar esta información para general conocimiento de nuestros hermanos en el claro convencimiento -avalado por importantes estudiosos de la obra del escultor sevillano- de que la bendita imagen de Nuestra Señora de la Estrella, pueda quizás considerarse junto con la Virgen de la Concepción como las dos mejores dolorosas de Sebastián Santos.
Descanse en paz, DOÑA PRADO FAL y que la Virgen de la Estrella haya sido su guía al Cielo.

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